lunes, 14 de noviembre de 2011

CASA DE CASAS


Puedes pasar amigo,
por el intento de amordazar tu sombra.
No, a ésta inagotable casa.

Tierra, agua, fuego, aire,
amor, desamor, poder, batalla, derrota.
Poética es la casa.

Flor, niño, cigarra, arena,
espalación cósmica, momento.
Alegorías de la casa.

Génesis, avatares, muerte,
alas de niño, mariposa creciendo.
Seno es la casa.

Sol, luna, cinturas galácticas,
gatos maúllan excitación.
Evocan la casa.

Sangre de hermanos,
presencias, fatigas, ausencias.
Réquiem es la casa.

Epístolas, tiempos de tiempos,
ángeles, vírgenes, musas, ninfas.
Deambulan en la casa.

Sueños, risas, magia,
intención desmurada, profana.
Mística es la casa.

Voces, silencios, murmullos,
gritos, denuncias, pueblos.
Nervios de la casa.

Bóveda metafísica,
espíritu, vida, sentimiento, emoción.
Atributos de la casa.

Casa de casas,
explosión emergente,
fusión, metáfora, poema,

poesía, es la casa.
Casa lírica.
Lírica para el alma.


(Rosaura Mestizo Mayorga)

viernes, 21 de octubre de 2011

EL LLANTO DE LA LUNA


Me he llamado luna, de ojos lánguidos, sinfónicos
Amiga de los ebrios solitarios que deambulan perdidos
Sin saberlo.
Enamorada del pintor nocturno que traza relámpagos de fuego
y transparencias de lobos llamándome en auxilio.
Luna nueva, amada y deseada por los rezagos ancestrales.
Luna indiferente a las creces tecnológicas,
codiciada por las hierbas.
Luna creciente, indiferente a la luz fingida
que compasa hoy, el paso de sombras imantadas.
Luna llena, llorando las auroras de difuntos en ausencia de su tierra
de niños evaporados por la guerra
y mujeres descalzas de derechos, descalzas de pan.
Luna menguante, viajera, con valija asonada de sueños.
Me he llamado luna de octubre, tan solo sostenida
con los hábitos incorpóreos de la niñez en calma.

¡Me han llamado luna, de labios fríos y arcaicos!
Y soy, abrigo del ovillo humano que duerme en las calles
sin pedirlo.
Amante del poeta noctámbulo, el que me acompaña tras sus cristales,
el más fiel cómplice, que lanza suspiros para que su alma me alcance,
cuando mi llanto, solo es un recurso.

Un globo frente a mí, pesadumbre de maldades,
Un globo frente a mí, aventuras y falacias,
Un globo frente a mí, fuego en batalla,
Un globo frente a mí, duelos de vergüenza.

Solo el sol me consuela, sus historias.

ROSAURA MESTIZO MAYORGA
(Inédito registrado)

jueves, 20 de octubre de 2011

EL POLIMORFO ARCONTE DE LA NIEVE

Llegando vengo, por entre el polimorfo arconte de la nieve.
No sabes, cuánto cuesta arrancar los guantes, la bufanda, el pullover,
y todo aquello, que el invierno obliga precaverse por pudicia.
Aún así, el arconte de la nieve no es nada,
careado con la desnudes del desmesurado y ardiente
olor de los amantes en invierno.

¿A qué huele el amor de invierno?

No sé,
solo apunto a decir que huele a ti
y tú hueles a pino, a chocolate, a vino, a raíz recién extraída de la tierra.

No sabes cuánto cuesta la pudicia escondida,
queriendo tirar todo al vacio
y lograrte ¡erguido! en el polimorfo arconte de la nieve.


Llegando vengo, sin guantes, ni bufanda, ni pullover,
ni nada que me ate al polimorfo arconte de la nieve,
para conjurarme en tus brazos,
para conjurar mis besos silbando a tu oído,
conjurar nuestra plenitud dentro del arconte de la nieve...
y hacer de nosotros, un verano.


Rosaura Mestizo Mayorga
(Inédito- registrado)

domingo, 16 de octubre de 2011

DE PARTE DEL ALMA: A UN HOMBRE EN INCERTIDUMBRE

"A esos hombres y mujeres que pierden el horizonte del amor"

Te pretendes armadura férrea,
yerta, impenetrable, moribunda,
en todo caso, armadura.


Tu boca, ha absorbido las palabras,
tus ojos, han pretendido la energía de los ébanos llaneros,
para embargar tu locura a cristales sórdidos y ajenos.


Tanto da cuenta el musgo de tu pecho,
de las variantes espumas impostoras
de tus múltiples cuerpos, amando a muchos otros cuerpos.


Nada se aproxima aún, a un brillo
que te sirva de envoltura,
para encubrir el espejismo de tus propias flautas y sus sombras.


Nada se aproxima a ti, fuera de las máscaras
de las noches antiguas,
que te fingen besos solemnes, como los neones.


Tu cuerpo mil veces desnudo en tinieblas,
sabe que silencio tras silencio,
No nutre, ni a los perros ni a los míseros.


Devuelve, tus ojos de ébano al canto de las pausas,
depone las espadas y corazas de tu guerra imaginaria,
atrévete a hundir, la última flor por la esperanza.


¿Quién crees que eres?
¿acaso hombre de cascajos?
Hombre de soplos y mareas?


Deja que tu armadura rompa la esclavitud de tus encierros,
que tus ojos le devuelvan los ébanos al llano,
que no hayan, ni espadas, ni corazas, ni batallas.

¡Devuélvete a la vida!
A la vida, a la vida,
a la vida.

ROSAURA MESTIZO MAYORGA
(Inédito registrado)

domingo, 28 de agosto de 2011

ROJO


Me quedé con el acorde
de una guitarra flamenca
sangre te llamo sangre
y una copa de vino tinto
fué mi compañía.

Desde entonces…
prefiero las otoñales tardes
el descenso de las hojas en doceles
La sinfonía silenciada por árboles
y viento
un paisaje leonesco que amanse al cielo
la sospecha de la luna llena
y este ligero vestido rojo en la noche
para desertar de la rutina.

Me quedé, con el acorde
de esa guitarra flamenca


Rosaura Mestizo Mayorga
(Inédito-Registrado)

domingo, 21 de agosto de 2011

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Rafael Múgica (Marzo1911 – Abril de 1991), español, conocido como Gabriel Celaya, fue un poeta español de la generación literaria de posguerra. Reconocido por su compromiso con la poesía, del movimiento "poesía comprometida".

Ingeniero para su padre y poeta para el mundo. En 1947 fundó en San Sebastián, al lado de Amparo Gastón, la colección de poesía «Norte». Obtuvo en 1956 el Premio de la Crítica por su libro «De claro en claro», al que siguieron entre otros, «Plural» (1935), «Cantos Íberos» (1955), «Casi en prosa» (1972), «Buenos días, buenas noches» (1976) y «Penúltimos poemas» en (1982). En 1986 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.



Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

(Gabriel Celaya)

lunes, 15 de agosto de 2011

VERDAD SEPULTADA

Para aquellos que no volverán a ver el brillo del sol, porque les fué arrebatado incluso el derecho a ser llorado sobre el ataud. A ser acariciado por una clavel blanco


Un tiempo ajeno
Una ausencia
un grito mudo
Una nube derrotada
Una imagen incesante
De lluvias y bocas

Un espacio etéreo
Sin lágrimas
sin pétalos de rosas
Sin nombre

Un cuerpo sumergido
En el desnudo de otros

Muchos días heridos
De piedra y grava
Un pájaro
Dejó crecer el musgo
sobre si


Rosaura Mestizo Mayorga